Formación Bonificada: ventajas y desventajas

Formacion bonificada

La formación bonificada es una herramienta que les permite capacitar a sus empleados sin coste adicional, ya que pueden descontar el importe de los cursos de las aportaciones a la Seguridad Social, fomentando así el desarrollo profesional y la mejora de competencias dentro de la empresa. 

 

En esta entrada veremos cuales son las ventajas y los aspectos que debes tener en cuenta como empresa, sobre este modelo: 

Ventajas

  1. Ahorro económico: La empresa puede bonificar parte o todo el coste de la formación a través de los créditos que ya tiene acumulados por cotizaciones a la Seguridad Social, lo que significa que prácticamente no supone un coste adicional si se gestiona bien.  
  1. Mejora de la productividad: La formación permite que los empleados adquieran habilidades y conocimientos útiles para su trabajo, lo que puede traducirse en mejor rendimiento y eficiencia. 
  1. Adaptación al cambio: Permite a la empresa actualizar competencias para adaptarse a cambios tecnológicos o de mercado.  
  1. Motivación y retención de talento: Ofrecer formación continua demuestra que la empresa invierte en su plantilla, lo que puede aumentar la motivación, el compromiso y la retención del talento. 
  1. Mejor clima laboral e imagen: Un entorno donde se promueve la formación puede favorecer un mejor ambiente interno y también reforzar la imagen de la empresa como buen lugar para trabajar.  
  1. Flexibilidad y adaptación: La formación puede diseñarse según las necesidades específicas del sector o del negocio, adaptándose a prioridades concretas. 

Aspectos a considerar:

  1. Gestión administrativa: Para acceder a las bonificaciones hay que gestionar el crédito formativo, comunicar la formación y justificarla correctamente ante FUNDAE/Seguridad Social, lo que puede resultar complejo para pymes sin experiencia en trámites formativos.
  2. Calidad variable de cursos: Algunos cursos disponibles pueden no estar actualizados o no adaptarse exactamente a lo que la empresa necesita, lo que puede disminuir la efectividad real de la formación.  

  3. Dificultad para medir resultados: Sin un buen sistema de evaluación, puede ser complicado medir el impacto real de la formación en la productividad o rendimiento de los empleados.  

  4. Necesidad de alineación estratégica: Si la formación no está bien vinculada con los objetivos estratégicos de la empresa, puede quedar desvinculada de las prioridades del negocio y no aportar el retorno esperado.

  5.  Crédito limitado: El crédito con el que cuenta cada empresa está limitado por lo que ha cotizado por formación profesional el año anterior, por lo que no siempre cubre toda la formación deseada. 

Conclusión

La formación bonificada permite a las empresas capacitar a sus empleados sin coste extra, mejorar la productividad y retener talento, adaptándose a cambios del mercado. Sin embargo, requiere gestión administrativa, planificación estratégica y selección de cursos de calidad para asegurar un retorno real de la inversión.

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