Lo que no se debe hacer en una entrevista

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Conseguir entrevistas de trabajo que se ajusten a tus necesidades y requerimientos no es tarea fácil. Debemos tener claro que buscar trabajo es un trabajo.

La búsqueda, el currículo y todo lo que haces mientras rastreas un empleo te conduce a una entrevista, o dos, o todas las que sean necesarias para que el empresario esté seguro de que eres el candidato que necesita. Por lo que, después de trabajar arduamente, fastidiar la entrevista por detalles que desconocíamos es desconsolante. Y sobre todo cuando creemos que hemos hecho todo bien pero aun así nos descalifican y no se sabe el porqué.

¿Qué no debes hacer en una entrevista de trabajo?

  1. Descuidar previamente la entrevista telefónica.  Esa primera llamada telefónica es el condicionante que te llevará a la entrevista personal. No la descuides. Debes ser conciso, evitar los monosílabos y hablar en un lugar que te permita ser escuchado.
  2. Llegar sin los deberes hechos. Debes estar informado sobre la empresa para que pretendes incorporarte. Nunca acudas a la cita con el entrevistador sin haberte informado previamente acerca de la persona con la que te vas a encontrar. Tampoco debes presentarte en una empresa sin haber recopilado información sobre la misma y las últimas noticias publicadas en prensa.
  3. Causar mala impresión por el aspecto, la vestimenta o los modales. Algo muy básico te vamos a decir: el que tiene estilo es aquel que sabe vestir en cada momento y lugar. Lleva ropa adecuada a cada entrevista. Esto no significa que debas ir vestido con traje o con traje de chaqueta. No es lo mismo una entrevista para un trabajo comercial o directivo que para uno de socorrista. El sentido común te ayudará en cada caso. El look debe ser aseado (trata de tener una buena higiene bucal, evita el ajo, la cebolla, el tabaco o el alcohol, ¡ah! y no te excedas con litros de colonia  ni de loción aftershave.
  4. Interrumpir al interlocutor. Deja que el consultor formule las preguntas y tómate tu tiempo antes de contestar. Evita la precipitación. Recuerda que deberías haber preparado la entrevista y tener un cierto “guión y discurso” para resultar estructurado y coherente.
  5. No hagas demasiadas preguntas al comenzar. Recuerda que debes tener un guión y discurso estructurado en el que tanto tú como el entrevistador deben intervenir.
  6. No conocer tu propio currículo. Estudia tu propia vida laboral y justifica.
  7. Criticar a tu empresa o a tus jefes anteriores. Hablando mal de otros sólo consigues descalificarte a ti mismo. Es recomendable que resumas tu experiencia en términos positivos destacando los logros alcanzados.
  8. Cometer fallos que tienen que ver con el lenguaje no verbal. No mirar a los ojos a tu entrevistador. No asentir. Sentarse incorrectamente. No mires a otra cosa que no sea tu entrevistador, currículo o portfolio.
  9. Mendigar o humillarse solicitando el puesto. Deja claro que te interesa y que respondes a él. Mantén el tipo y la gallardía, aunque te mueras por el puesto.
  10. No acudir con familiares o amigos. Se trata de una reunión personal. Es lo que se conoce como padres helicóptero, que intervienen excesivamente en los procesos de selección de sus hijos, inquiriendo a los entrevistadores o pidiendo explicaciones a los empleadores son una influencia perjudicial para los candidatos. En la entrevista se tiene que ver tu madurez e ir, por ejemplo, con tus padres solo va a dar una imagen de falta de independencia de aquellos que buscan trabajo.
  11. La falta de puntualidad. No vale la pena llegar antes de tiempo y mucho menos llegar tarde a una entrevista de trabajo. Si vas a llegar tarde es mejor hacer una llamada avisando al entrevistador y en cuyo caso que te adelantes, espera un rato antes de entrar y acércate cuando la aguja esté más próxima a tu hora citada.
  12. Mostrarse apático. Tienes una única oportunidad de generar una excelente impresión en tu interlocutor. Se positivo y entusiasta. Sonríe.
  13. Comprometerte a responsabilidades de las que no estás preparado. Debes hacerte valer y dar a entender al entrevistador que aunque haya tareas que “desconoces” o no estás muy familiarizado aprendes rápido y eres flexible. Destaca tus virtudes pero, sobre todo, muestra confianza.
  14. No preguntar sobre el horario y el sueldo en la primera cita. Por supuesto que es un dato principal, sobre todo para adaptar la vida laboral a la personal pero no preguntes directamente sobre esos temas. Deja que sea el entrevistador el que te informe primero. Si no se da el tema, guía la conversación para llegar a ello pero sin presionar.